Responsabilidad Social Empresarial y el Control de Riesgos
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) requiere una visión sistémica y un marco ético que trascienda el mero cumplimiento normativo. Esto implica gestionar el impacto en el capital humano y su entorno familiar, abordando la causalidad del ausentismo derivado del abuso de sustancias, incluso si está correlacionado con factores operativos como turnos o traslados.
La ética e integridad gerencial son imperativos que guían una gestión de riesgos proactiva. Ante la creciente aversión al riesgo, el control se enfoca en la mitigación de las vulnerabilidades y la prevención de eventos que generen pérdidas financieras y daños al personal. Esto difiere de atribuir la causalidad a “actos inseguros” para eludir la responsabilidad corporativa.
A diferencia de las campañas temporales de bajo impacto, la gestión de riesgos efectiva requiere una investigación profunda de las causas subyacentes, y no limitarse a enfoques reactivos o impositivos. Se prioriza una estrategia integral basada en principios que garantice un enfoque diagnóstico y causal riguroso.
Responsabilidad Social Empresarial y el Control de Riesgos
El mundo y la sociedad cambian todos los días, y también la cultura y las personas. Por ello, las empresas y empresarios de hoy no son como los de ayer. Heráclito de Éfeso en el 500 a. C. lo dijo: el cambio y el devenir son rasgos esenciales de la realidad. Y también presentó su ética, que introdujo un nuevo énfasis social, manteniendo que la virtud consiste en la subordinación del individuo a las leyes de una armonía razonable y universal.
Y uno de estos cambios es que nuestros trabajadores comienzan a presentar ausentismos (y sus consecuencias ustedes las conocen muy bien) por consumo abusivo de drogas y/o alcohol inducido por factores relacionados a veces con el trabajo —por ejemplo, los turnos, los horarios y el tiempo de viaje, entre otros— o por factores familiares.
Ciertamente, las consecuencias del consumo abusivo de alcohol las conocemos desde nuestra educación básica, y sabemos que cada vez que celebramos a nuestros familiares, a la patria, el aniversario de la empresa, el triunfo deportivo y otras celebraciones, en todas tributamos a este agente de riesgo.
Es obvio que desde los tiempos de Heráclito las cosas han cambiado: por ejemplo, el concepto de patrimonio, activos, compromisos, deberes y obligaciones de la empresa con su entorno interno y externo. Desde ya, sus obligaciones con sus dueños, sus acreedores, sus colaboradores organizados o no, la competencia, los clientes y consumidores, el Estado, el planeta y muchísimos más. El empresario y el gerente deben ser multidisciplinarios en el sentido que deben enfrentar al mundo de manera sistémica y dominar destrezas de diversas naturalezas, para lograr eficacia operativa y administrativa en cierta armonía con principios sociales, ya sean rudimentarios o de alto estándar. Pero la ética y la moral empresarial no son destrezas. La integridad —hacer lo que se dice, cumplir las políticas que se han declarado— no es una destreza, sino un principio o un código de Alta Dirección, que es la base del Control Total de la Calidad. Por ejemplo, si la Política de la Administración declara que “el recurso más importante es el humano”, entonces debiera tener presente que este “recurso organizacional” comienza en el hogar y la familia, si se acepta que la responsabilidad social de la empresa es sistémica, o que llega hasta la comunidad, la familia, el hogar y a los hijos, todos ellos expuestos a los riesgos, aunque sea una responsabilidad empresarial externa. El trato a los trabajadores irremediablemente incluye el trato a su núcleo familiar y la comunidad.
No hay que confundir cumplir las leyes (ser responsable en lo legal) con ser responsable socialmente. Esto último es un paso extra, de carácter ético no filantrópico, superior al mero cumplimiento de los mínimos que imponen las leyes y sus reglamentos, sean estos tributarios, laborales, ambientales, sanitarios, comerciales u otros.
Los riesgos
Nuestra sociedad moderna en general y las empresas en particular se vuelven cada día que pasa más aversas al riesgo, sea cual sea el recurso vulnerable: los recursos normativos, los humanos, los financieros, los tecnológicos, los materiales y los informáticos que intervienen en el logro de los objetivos planteados.
Los efectos de los riesgos se manifiestan bajo la forma de eventos repentinos o de lento desarrollo, no necesariamente inesperados, que se traducen en daños (lesiones y enfermedades en el recurso humano), daños o deterioros en los otros recursos y, concomitantemente, en pérdidas reconocibles. Sin duda, prevenir y controlar los riesgos implica disminuir las pérdidas, ya sea mitigando la magnitud de los daños o disminuyendo la probabilidad de que el evento ocurra. Cuando no se sabe cuándo ocurrirá la pérdida y se estima que su magnitud es considerable, se aplican recursos financieros como seguros, ya sea de vida, salud, cesantía, robos, incendios, etc.
Los agentes de riesgo y su control
Los agentes de riesgo tienen residencia en condiciones de los recursos y en conductas de los recursos humanos. Cuando los agentes de riesgo se mantienen bajo control mediante acciones que los modifican, es menos probable que se produzcan pérdidas. Si durante la ejecución de nuestro programa periódico de inspecciones se detecta, por ejemplo, la presencia de un agente cancerígeno en las operaciones, las maneras (no excluyentes entre sí) de disminuir el riesgo son la sustitución, la segregación, la eliminación, la disminución de la frecuencia de exposición, poner barreras entre los recursos y el agente, u otras.
Los agentes de riesgo y las vulnerabilidades sectoriales
No es difícil aceptar que la naturaleza y magnitud de los agentes de riesgos tienen una cierta relación con los rubros de actividad empresarial.
Para los recursos humanos, en el pasado fueron muy relevantes las enfermedades profesionales como la neumoconiosis (silicosis, antracosis, etc.), la hipoacusia sensorineural bilateral (sordera profesional), las lesiones osteomusculares (lumbago) y las lesiones por caídas desde distinto nivel, entre otras, que han disminuido gracias a la aplicación de técnicas de control en la gran mayoría de las empresas nacionales de la minería. Del mismo modo han disminuido las lesiones oculares por conjuntivitis actínica y por proyección de partículas, las lesiones a la cabeza, pies y manos, y las osteomusculares en la construcción. El uso de guantes de malla de acero en las carnicerías, la vigilancia del sueño y jornadas en el transporte de personas, etc., han permitido disminuir las pérdidas. En relación con los recursos materiales, los medios de transporte de carga y pasajeros no presentan mejoramientos notables en su desempeño. Las colisiones, los choques y volcamientos ocurren con mayor frecuencia y sus pérdidas presentan mayor severidad debido, por una parte, a que han aumentado el parque, las taras, las cargas y las velocidades, y por otra, no han mejorado las acciones técnicas sobre el recurso humano. Típicamente, en este rubro la acción cae con frecuencia en lo reactivo: en la vigilancia policial, la sanción municipal y en la normativa de seguridad en el tránsito. Así, campos de agentes de riesgos desatendidos son la conducción de vehículos por ejecutivos, la conducción de camiones y buses, la operación de maquinaria pesada, que tienen como característica que son causados en gran proporción por conductas humanas que se meten al saco de los “actos inseguros”. Este tipo de causa es naturalmente conveniente para “la empresa”, ya que no cae bajo su responsabilidad, como sí lo sería la falta de mantención, la mantención o los materiales defectuosos u otras “condiciones inseguras”. Por supuesto que en la empresa responsable socialmente, que tiene y practica los códigos de ética, esta conveniencia no distorsiona el árbol causal del evento.
La conclusión es evidente: hay áreas de los “actos inseguros” que quedan en la penumbra por no disponerse de enfoques causales ni diagnósticos. Por ejemplo, ¿la alcoholemia indica que el individuo no estaba bajo los efectos de alguna sustancia? ¿Consume algún tipo de fármaco, por ejemplo, benzodiacepina? ¿Cuántas horas había dormido en las últimas 24 horas? ¿Es el infractor un adicto?, etc.
Enfoques del Control de Riesgos
La manera de planificar, organizar, dirigir y controlar acciones de control de riesgos tradicionalmente han sido las campañas, el enfoque de la imposición, el enfoque psicológico, el ingenieril, el analítico, etc.
Estamos acostumbrados a las campañas o acciones sostenidas de duración limitada, tales como las antitabáquicas, antialcohólicas, antidrogas, antiobesidad, etc., que las empresas socialmente responsables efectúan para mejorar la salud y calidad de vida del “recurso humano” y sus familiares y amigos, que incluso en algunos casos abarcan al público en general. Sin embargo, estas acciones tipo Blitzkrieg (guerra relámpago) tienen una dudosa eficacia, pero son de bajo costo y de gran efecto positivo en la imagen empresarial.
El enfoque de la imposición es el basado en fiscalizadores e inspectores, con penalizaciones y multas aplicadas a los infractores. Emplea el método de definir estándares mandatorios. Es el caso típico del uso de casco de seguridad para los motociclistas y el cinturón de seguridad para los automovilistas y pasajeros de buses. Es un enfoque apropiado para autoridades fiscales.
El enfoque ingenieril tiende a concentrarse en controles técnicos, controles administrativos y de procedimientos de trabajo, y el uso de equipo de protección personal. Es un enfoque muy eficaz (va a la causa de los riesgos y los ataca), es generalmente oneroso, tiene limitaciones y no es de uso único.
El enfoque psicológico tiende a reforzar actitudes “seguras”. Se utilizan posters y letreros que recuerdan a los trabajadores que trabajen seguro, se realizan reuniones de seguridad y se entregan incentivos. Se tiende a formar hábitos de trabajo, a disminuir las conductas arriesgadas del hombre nuevo, y se apela al respaldo y apoyo de la Administración Superior.
El enfoque analítico es una aproximación al control de riesgos basado en el estudio de mecanismos, análisis de series y datos estadísticos, cálculos de probabilidades de ocurrencia y estimación de la magnitud de las consecuencias, realizando estudios epidemiológicos y toxicológicos, y sopesando costos y beneficios de la eliminación de los peligros. Es un método que usa a menudo, pero no siempre, cálculos computacionales.
Responsabilidad Social Empresarial y el Control de Riesgos del Consumo de Alcohol y Drogas
Pregunta: ¿Es que la práctica de la responsabilidad social empresarial requiere del apoyo de un programa de prevención de riesgos de consumo de alcohol y drogas?
Para practicar la responsabilidad social empresarial hay que estar convencido de que la innovación —necesaria para mantener el negocio sustentable y competitivo— no es solo un asunto de hacer uso de recurso financiero para incorporar tecnología (mejora la productividad, disminuye costos de mano de obra, requiere de evaluación económica y social para estimar la rentabilidad de la inversión), sino también de gestión integral, de adaptación entre la empresa y su entorno social y medioambiental. Dicho de otro modo, reconociendo que el ámbito laboral es mucho más amplio que la mera administración y gestión de recursos humanos y sus funciones tradicionales de obtención, mantención y desarrollo, y actividades asociadas.
La mayoría de las empresas empeñadas en ser responsables socialmente cuentan, entre otros, con departamento de bienestar, compensación, capacitación, contrataciones y “sistemas” o programas de prevención de riesgos laborales, que atienden estos últimos principalmente al cabal cumplimiento de la normativa y legislación pertinente a la higiene industrial, las enfermedades profesionales, accidentes del trabajo y “compromiso con el medio ambiente”. Es frecuente que los problemas emergentes con drogas y alcoholismo de los empleados sean vistos por encargados del asunto o por asistentes sociales que se preocupan de evaluarlos y “enviarlos a rehabilitación”.
Algunas empresas manejadas con estándares de clase mundial se han comprometido con la implementación de políticas tendientes a la prevención de conductas de riesgo y al abordaje de los problemas asociados al consumo de drogas, con el fin de mejorar los niveles de salud, seguridad y calidad de vida de los trabajadores y sus familias. Sin embargo, la carencia de especialistas y know-how en las disciplinas involucradas hacen que tales políticas, pese al entusiasmo, responsabilidad social, buena voluntad y recursos desplegados para su cumplimiento, queden en letra muerta.
Respuesta: Sí, si el código de ética empresarial socialmente responsable se toma con la debida seriedad.